By Gustave Flaubert

Los mejores libros jamás escritos.
Verdadera enciclopedia de l. a. estupidez humana y retrato sangrante y bilioso de los angeles burguesía en estado puro, Bouvard y Pécuchet inaugura de algún modo l. a. literatura del siglo XX.
La más entretenida e hilarante farsa filosófica de l. a. historia, novela póstuma (1881) y quijotesco testamento de Gustave Flaubert, nos cuenta las andanzas de Bouvard y Pécuchet, dos almas gemelas reunidas por el azar. Una herencia y el sueño de un retiro contemplativo donde cultivar l. a. sabiduría harán que se abismen en todas las áreas del conocimiento humano #de los angeles jardinería al teatro, de l. a. medicina a los angeles religión#, para encontrar en todas ellas solo escepticismo y desazón.
Firma l. a. espléndida introducción Jordi Llovet, sutil conocedor de todo lo que rodea al ermitaño de Croisset, y también reúne aquí, dándole a su edición un carácter único, los materiales que preparó el propio Flaubert para l. a. segunda parte (inacabada) de los angeles novela: el «Estupidiario», el «Diccionario de rules corrientes» o los angeles imposible colección de citas, entre otros textos.
«¡Pensándolo bien, es una buena thought! ¡Dios mío, pues sí! ¿Por qué no?»
Raymond Queneau dijo...
«Bouvard y Pécuchet es una odisea. l. a. literatura profana, es decir, los angeles verdadera, empieza con Homero, y cualquier gran obra es una Ilíada o una Odisea [...] Satiricón, laDivina Comedia,Pantagruel, elQuijote y, cómo no, elUlises (donde se reconoce l. a. influencia directa deBouvard y Pécuchet) son odiseas, esto es, relatos de tiempo cerrado. Lasilíadas, por el contrario, van en busca del tiempo perdido: ante Troya, en una isla desierta o en casa de losGuermantes.»

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'One of my life's maximum tragedies is to have already learn Pickwick Papers - i cannot return and skim it for the 1st time' Fernando PessoaFew first novels have created as a lot well known pleasure because the Pickwick Papers - a comic book masterpiece that catapulted its twenty-four-year-old writer to instant popularity.

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Shiny, strong and soaking up, it is a first-person account of 1 of the main startling army episodes in heritage: the overthrow of Montezuma's doomed Aztec Empire by means of the ruthless Hernan Cortes and his band of adventurers. Bernal Díaz del Castillo, himself a soldier below Cortes, offers a fascinatingly specified description of the Spanish touchdown in Mexico in 1520 and their amazement on the urban, the exploitation of the natives for gold and different treasures, the expulsion and flight of the Spaniards, their regrouping and eventual trap of the Aztec capital.

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Pero, como los angeles albardilla no podía sostenerse sin unos apoyos, el resultado period una brecha enorme, con escombros por el suelo. Habían sacrificado los espárragos para levantar en su lugar una tumba etrusca, es decir, un cuadrilátero de yeso negro, de casi dos metros de altura y aspecto de perrera. En los ángulos, cuatro abetos del Canadá flanqueaban el monumento, que remataría una urna y embellecería una inscripción. Del otro lado del huerto, una especie de puente de Rialto salvaba una charca, cuyas orillas estaban incrustadas de conchas de mejillón. �Qué importaba que l. a. tierra se embebiera el agua! Se formaría un fondo arcilloso, que los angeles retendría. los angeles caseta había sido transformada en cabaña rústica, gracias a unos cristales de colores. En lo alto de los angeles loma, seis árboles escuadrados sostenían un sombrero de hojalata de sadly vueltas hacia arriba, y el conjunto evocaba una pagoda china. Habían estado en las riberas del Orne para elegir los bloques de granito, los habían roto, numerado, traído ellos mismos con una carreta, para juntar luego los fragmentos con cemento, amontonándolos unos sobre otros; y en medio del césped se alzaba una roca, semejante a una patata gigantesca. Pero faltaba aún algo para completar l. a. armonía. Talaron el tilo más grueso del seto (ya casi muerto, por lo demás), y lo tumbaron a lo largo de todo el jardín, de modo que hiciera creer que había sido arrastrado por un torrente o derribado por un rayo. Terminado el trabajo, Bouvard, que estaba en los angeles escalinata, exclamó de lejos: —¡Ven aquí! �Se ve mejor! —Se ve mejor —se oyó repetir en el aire. Pécuchet respondió: —¡Ya voy! —¡Voy! —¡Vaya, hay eco! —¡Eco! El tilo, hasta ese momento, había impedido que el eco se produjese, y ahora se veía favorecido por los angeles pagoda, que estaba frente por frente de l. a. alquería, cuyo piñón descollaba por encima del seto. Para probar el eco, se divertían diciendo bufonadas; Bouvard gritó alguna grosería. Había ido varias veces a Falaise, con los angeles excusa de retirar dinero, y siempre volvía con paquetitos que guardaba en su cómoda. Pécuchet partió una mañana para dirigirse a Bretteville, y volvió muy tarde, con un cesto que escondió debajo de su cama. Al día siguiente, al despertar, Bouvard se quedó sorprendido. Los dos primeros tejos de los angeles calle grande que, l. a. misma víspera, eran esféricos, tenían ahora los angeles forma de unos pavos reales, y un cono con dos botones de porcelana representaba el pico y los ojos. Pécuchet se había levantado al amanecer; y, temiendo ser descubierto, había podado los dos árboles siguiendo las instrucciones de los suplementos mandados por Dumouchel. Desde hacía seis meses, los otros tejos alineados detrás de estos dos imitaban vagamente pirámides, cubos, cilindros, ciervos o sillones, pero nada igualaba a los pavos reales. Bouvard no pudo dejar de reconocerlo con grandes elogios. Con los angeles excusa de haber olvidado l. a. laya, se llevó a su compañero al laberinto, pues había aprovechado l. a. ausencia de Pécuchet para hacer también él algo chic. l. a. puerta que daba a los campos estaba recubierta de una capa de yeso, sobre l. a. que había alineadas en perfecto orden unas quinientas cazoletas de pipa que representaban Abd-el-Kaders,17 negros, tiradores argelinos, mujeres desnudas, ostiones y calaveras.

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