By Rómulo Gallegos

Publicada por primera vez en 1929, este clásico de los angeles literatura venezolana y latinoamericana narra el apasionado triángulo amoroso entre Santos Luzardo, doña Bárbara y su hija, Marisela. Cuando el abogado Santos Luzardo vuelve a Los Llanos de Apure para reclamar las tierras de su familia, descubre que éstas están en mano de su déspota prima doña Bárbara, que las dirige con mano de hierro y malas artes. l. a. decisión de Santos de luchar por lo que es suyo y los angeles aparición de los angeles hija de doña Bárbara abrirán antiguas heridas y revelarán el trágico pasado de doña Bárbara. El conflicto que se producirá desestabilizará l. a. hacienda y cambiará todo para siempre. Más allá de su ardiente historia, Doña Bárbara simboliza l. a. lucha entre dos fuerzas, el bien y el mal; los angeles civilización y los angeles barbarie; el mundo de ayer y el de mañana. Una historia common de amor, seducción y violentas pasiones.

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Best Literary Classics books

Dubliners

A definitive variation of probably the best brief tale assortment within the English languageJames Joyce’s Dubliners is a brilliant and unflinching portrait of “dear soiled Dublin” on the flip of the 20 th century. those fifteen tales, together with such unforgettable ones as “Araby,” “Grace,” and “The Dead,” delve into the center of the town of Joyce’s beginning, shooting the cadences of Dubliners’ speech and portraying with a virtually brute realism their outer and internal lives.

The Log from the Sea of Cortez (Penguin Classics)

Within the years after the 1939 book of Steinbeck’s masterful The Grapes of Wrath, Steinbeck and his novel more and more turned the heart of extreme controversy and censorship. looking for a respite from the nationwide degree, Steinbeck and his shut good friend, biologist Ed Ricketts, launched into a month lengthy marine specimen-collecting day trip within the Gulf of California, which led to their collaboration at the Sea of Cortez.

The Pickwick Papers (Penguin Classics)

'One of my life's maximum tragedies is to have already learn Pickwick Papers - i cannot return and browse it for the 1st time' Fernando PessoaFew first novels have created as a lot well known pleasure because the Pickwick Papers - a comic book masterpiece that catapulted its twenty-four-year-old writer to speedy repute.

The Conquest of New Spain (Penguin Classics)

Brilliant, robust and soaking up, this can be a first-person account of 1 of the main startling army episodes in background: the overthrow of Montezuma's doomed Aztec Empire through the ruthless Hernan Cortes and his band of adventurers. Bernal Díaz del Castillo, himself a soldier lower than Cortes, offers a fascinatingly exact description of the Spanish touchdown in Mexico in 1520 and their amazement on the urban, the exploitation of the natives for gold and different treasures, the expulsion and flight of the Spaniards, their regrouping and eventual trap of the Aztec capital.

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Numerosos rebaños veíanse constantemente por allí, lamiendo l. a. tierra del caño, y gracias a esto period sumamente fácil cazar orejanos dentro de los límites de aquel pedazo de tierra, que no llegaba al mínimo de extensión que establecían las leyes de Llano para tener derechos al común de las greyes no herradas que vagan por l. a. llanura abierta; pero míster risk podía saltar por encima de las restricciones legales y apoderarse del ganado de los vecinos, porque los administradores de Luzardo siempre eran sobornables y porque l. a. dueña de El Miedo no se atrevería a protestar. Recogida así su cosecha, marchábase a venderla en cuanto entraba el invierno, y como durante los angeles época de lluvias, lleno el caño de Lambedero, el ganado no acudía allí, se quedaba en San Fernando o en Caracas, hasta l. a. salida de aguas, tirando el dinero en borracheras gigantescas, porque no le tenía apego, propiamente, y no le alcanzaban las manazas para despilfarrarlo. Ya había resuelto darse aquella escapada anual, cuando recibió l. a. carta donde Luzardo le participaba su determinación de restablecer los angeles antigua palizada de Corozalito, sitio por donde pasaban las reses altamireñas a perderse en el Lambedero. —¡Oh! �Caramba! —exclamó al leer l. a. carta—. �Qué cosa quiere este hombre? Diga usted, Antonio, al medical professional Luzardo que míster hazard leyó su carta y dijo esto. Fíjese usted bien. Que míster risk necesita abierto boquerón de Corozalito y tiene derecho para impedir que él levante ninguna palizada. No lo creyó así Santos Luzardo, y al día siguiente se fue allí a esclarecer el asunto. Al ladrido de los perros apareció en el corredor l. a. imponente figura del yanqui, con grandes demostraciones de afabilidad: —Adelante, mi medical professional. Adelante. Ya sabía yo que usted iba a venir por aquí. Yo soy sumamente apenado por haber tenido que decir a usted que no puede tapar boquerón de Corozalito. Hágame el desire de pasar adelante. E introdujo a Luzardo en una pieza cuyas paredes estaban tapizadas con los trofeos de su afición cinegética: carameras de venados, pieles de tigres, pumas, y osos palmeros y el cuero de un caimán enorme. —Siéntese, medical professional. No tenga usted miedo; el cunaguarito está metido dentro de su jaula. Y acercándose a los angeles mesa, donde había una botella de whisky: —Vamos a tomar l. a. mañana, health practitioner. —Gracias —repuso Santos, rechazando el obsequio. —¡Oh! No diga usted que no. Yo soy muy contento de verlo a usted en mi casa y quiero que me complazca pegándose un palito conmigo, como dicen ustedes. Molesto por los angeles insistencia, Santos aceptó, sin embargo, el obsequio y, en seguida, entrando en materia, dijo: —Pues, creo que usted está equivocado, señor chance, respecto a los linderos de los angeles Barquereña. —¡Oh! No, general practitioner —replicó el extranjero—. Yo no soy nunca equivocado cuando digo alguna cosa. Yo tengo mi plano y puedo mostrárselo a usted. Aguarde un momento. Pasó a los angeles habitación contigua, de los angeles cual salió en seguida guardándose dentro del bolsillo del pantalón unos papeles, para extender otro que venía arrollado. —Aquí tiene, surgeon, Corozalito y Alcornocal de Abajo están dentro de mi propiedad y usted puede verlo con sus ojos.

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