The first full-length assortment in English through one among Latin America’s most important twentieth-century poets. 

respected through the likes of Octavio Paz and Roberto Bolano, Alejandra Pizarnik remains to be a hidden treasure within the U.S. Extracting the Stone of insanity: Poems 1962–1972 comprises all of her heart to past due paintings, in addition to a range of posthumously released verse. passionate about issues of solitude, youth, insanity and dying, Pizarnik explored the transferring valences of the self and the border among speech and silence. In her personal phrases, she was once interested in "the ache of Baudelaire, the suicide of Nerval, the untimely silence of Rimbaud, the mysterious and fleeting presence of Lautréamont,” in addition to to the “unparalleled depth” of Artaud’s “physical and ethical suffering.”

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Best Women books

She Comes First: The Thinking Man's Guide to Pleasuring a Woman (Kerner)

“Every man’s must-read. inform your man to place down the distant and choose up She Comes First. ”—Cosmopolitan Ian Kerner deals a thorough new philosophy for pleasuring ladies in She Comes First—an crucial guidebook to oral intercourse from the writer of Be Honest—You’re no longer That Into Him both. the recent York occasions praises Kerner’s “cool humorousness and an obsessive wish to inform,” as he “encourages males via an act that many locate mystifying.

Secrets of Six-Figure Women: Surprising Strategies to Up Your Earnings and Change Your Life

Quietly and progressively, the variety of ladies making six figures or extra is expanding and maintains to upward thrust at a cost swifter than for males. From marketers to company executives, from white-collar execs to freelancers and part-timers, girls are forging careers with substantial monetary luck.

The Pleasures of the Damned: Poems, 1951–1993

EISBN-13: 9780061749520

To his legions of lovers, Charles Bukowski was—and remains—the imperative counterculture icon. A hard-drinking wild guy of literature and a obdurate outsider to the poetry global, he wrote unflinchingly approximately booze, paintings, and girls, in uncooked, street-tough poems whose fact has struck a chord with generations of readers.
Edited through John Martin, the mythical writer of Black Sparrow Press and a detailed pal of Bukowski's, The Pleasures of the Damned is a range of the simplest works from Bukowski's lengthy poetic profession, together with the final of his never-before-collected poems. Celebrating the complete diversity of the poet's impressive and dazzling sensibility, and his uncompromising linguistic brilliance, those poems disguise a wealthy life of reports and make contact with Bukowski's "immense intelligence, the worrying middle that observed throughout the sham of our pretenses and had pity on our human condition" (New York Quarterly). The Pleasures of the Damned is an surprising poetic treasure trove, crucial analyzing for either longtime fanatics and people simply gaining knowledge of this specific and mythical American voice.

The Book of Fires: A Novel

"A fantastic debut" (Booklist) resembling Geraldine Brook's 12 months of Wonders. it's 1752, and seventeen-year-old Agnes Trussel is pregnant with an undesirable baby. dealing with definite distress at domestic, she flees rural Sussex for London. crushed via the crowded, grim streets, Agnes reveals herself on the domestic of Mr.

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De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de los angeles música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio? El sueño de los angeles muerte o el lugar de los cuerpos poéticos Esta noche, dijo, desde el ocaso, me cubrían con una mortaja negra en un lecho de cedro. Me escanciaban vino azul mezclado con amargura. — el cantar de las huestes de ígor Toda l. a. noche escucho el llamamiento de l. a. muerte, toda l. a. noche escucho el canto de los angeles muerte junto al río, toda l. a. noche escucho los angeles voz de l. a. muerte que me llama. Y tantos sueños unidos, tantas posesiones, tantas inmersiones en mis posesiones de pequeña difunta en un jardín de ruinas y de lilas. Junto al río l. a. muerte me llama. Desoladamente desgarrada en el corazón escucho el canto de los angeles más pura alegría. Y es verdad que he despertado en el lugar del amor porque al oír su canto dije: es el lugar del amor. Y es verdad que he despertado en el lugar del amor porque con una sonrisa de duelo yo oí su canto y me dije: es el lugar del amor (pero tembloroso pero fosforescente). Y las danzas mecánicas de los muñecos antiguos y las desdichas heredadas y el agua veloz en círculos, por want, no sientas miedo de decirlo: el agua veloz en círculos fugacísimos mientras en los angeles orilla el gesto detenido de los brazos detenidos en un llamamiento al abrazo, en l. a. nostalgia más pura, en el río, en l. a. niebla, en el sol debilísimo filtrándose a través de los angeles niebla. Más desde adentro: el objeto sin nombre que nace y se pulveriza en el lugar en que el silencio pesa como barras de oro y el tiempo es un viento afilado que atraviesa una grieta y es esa su sola declaración. Hablo del lugar en que se hacen los cuerpos poéticos — como una cesta llena de cadáveres de niñas. Y es en ese lugar donde l. a. muerte está sentada, viste un traje muy antiguo y pulsa un arpa en l. a. orilla el río lúgubre, l. a. muerte en un vestido rojo, los angeles bella, los angeles funesta, los angeles espectral, l. a. que toda l. a. noche pulsó un arpa hasta que me adormecí dentro del sueño. ¿Qué hubo en el fondo del río? ¿Qué paisajes se hacían y deshacían detrás del paisaje en cuyo centro había un cuadro donde estaba pintada una bella dama que tañe un laúd y canta junto a un río? Detrás, a pocos pasos, veía el escenario de cenizas donde symbolizeé mi nacimiento. El nacer, que es un acto lúgubre, me causaba gracia. El humor corroía los bordes reales de mi cuerpo de modo que pronto fui una figura fosforescente: el iris de un ojo lila tornasolado; una centelleante niña de papel plateado a medias ahogada dentro de un vaso de vino azul. Sin luz ni guía avanzaba por el camino de las metamorfosis. Un mundo subterráneo de criaturas de formas no acabadas, un lugar de gestación, un vivero de brazos, de troncos, de caras, y las manos de los muñecos suspendidas como hojas de los fríos árboles filosos aleteaban y resonaban movidas por el viento, y los troncos sin cabeza vestidos de colores tan alegres danzaban rondas infantiles junto a un ataúd lleno de cabezas de locos que aullaban como lobos, y mi cabeza, de súbito, parece querer salirse ahora por mi útero como si los cuerpos poéticos forcejearan por irrumpir en los angeles realidad, nacer a ella, y hay alguien en mi garganta, alguien que se estuvo gestando en soledad, y yo, no acabada, ardiente por nacer, me abro, se me abre, va a venir, voy a venir.

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