Al hablar de El libro de l. a. selva de Rudyard Kipling, todos pensamos inmediatamente en Mougli, el niño criado entre lobos que, bajo l. a. tutela del oso Balú, l. a. pantera Baguira y los angeles pitón Ka, llega a ser «el amo» de los angeles selva de Sioni, en l. a. India. Olvidamos con frecuencia que El libro de los angeles selva en realidad son dos: El libro de l. a. selva (1894) y el Segundo libro de l. a. selva (1895); y que no todas sus historias tienen como protagonista a Mougli, ni ocurren siquiera en los angeles India: «La foca blanca» y «Quiquern» están ambientadas en el Ártico; y, en l. a. India, aparte de a Mougli, tenemos a l. a. astuta mangosta Riki-tiki-tavi, a Tuméi −el muchacho que tiene el privilegio de presenciar el legendario baile de los elefantes−, al santón Purun, al reportero que conoce los angeles lengua de los animales y es testigo de una reveladora conversación entre las bestias de carga del Ejército de Su Majestad… Cierto es, por otro lado, que el sueño infantil de ser hermano de todos los animales y de verse libre de las restricciones humanas está presente en casi todos los cuentos con un poder cautivador. Mougli, con su repetida afirmación de «Soy un lobo», encarna precisamente ese sueño que los animales saben que, llegado cierto momento, será un conflicto: el niño no podrá pasar toda los angeles vida creyendo que el dinero es «eso que pasa de mano en mano y siempre está frío», que una casa es «una trampa de barro» y una cama «una cosa de madera dura»… pues al ultimate «el hombre vuelve al hombre». Esta edición, en una nueva traducción de Catalina Martínez Muñoz, recupera el plan y el orden unique de Kipling e incluye los dos Libros de los angeles selva, además de «En el ruj» (1893), el cuento en que el personaje de Mougli apareció por primera vez.

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Best Literary Classics books

Dubliners

A definitive version of possibly the best brief tale assortment within the English languageJames Joyce’s Dubliners is a brilliant and unflinching portrait of “dear soiled Dublin” on the flip of the 20 th century. those fifteen tales, together with such unforgettable ones as “Araby,” “Grace,” and “The Dead,” delve into the guts of town of Joyce’s delivery, taking pictures the cadences of Dubliners’ speech and portraying with a virtually brute realism their outer and internal lives.

The Log from the Sea of Cortez (Penguin Classics)

Within the years after the 1939 ebook of Steinbeck’s masterful The Grapes of Wrath, Steinbeck and his novel more and more grew to become the guts of severe controversy and censorship. looking for a respite from the nationwide level, Steinbeck and his shut good friend, biologist Ed Ricketts, launched into a month lengthy marine specimen-collecting excursion within the Gulf of California, which led to their collaboration at the Sea of Cortez.

The Pickwick Papers (Penguin Classics)

'One of my life's maximum tragedies is to have already learn Pickwick Papers - i will not return and browse it for the 1st time' Fernando PessoaFew first novels have created as a lot well known pleasure because the Pickwick Papers - a comic book masterpiece that catapulted its twenty-four-year-old writer to speedy popularity.

The Conquest of New Spain (Penguin Classics)

Brilliant, strong and soaking up, it is a first-person account of 1 of the main startling army episodes in heritage: the overthrow of Montezuma's doomed Aztec Empire via the ruthless Hernan Cortes and his band of adventurers. Bernal Díaz del Castillo, himself a soldier below Cortes, provides a fascinatingly unique description of the Spanish touchdown in Mexico in 1520 and their amazement on the urban, the exploitation of the natives for gold and different treasures, the expulsion and flight of the Spaniards, their regrouping and eventual seize of the Aztec capital.

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Y, mientras Kala Nag libraba su gran combate con el elefante salvaje de un lado a otro del keddah, los viejos domadores se secaban el sudor de los ojos y encontraban l. a. ocasión para inclinar l. a. cabeza en reconocimiento a Tuméi el Niño, que se retorcía de alegría encaramado en l. a. empalizada. Pero una noche hizo algo más que retorcerse de alegría: se deslizó desde lo alto de un poste y se escabulló entre los elefantes para coger los angeles punta de una soga que se había caído y dársela al domador que intentaba atar de l. a. pata a un elefante muy joven que no paraba de patalear (las crías siempre dan más problemas que los animales adultos). Kala Nag vio al niño, lo cogió con l. a. trompa y se lo entregó a su padre, que le dio un bofetón y volvió a sentarlo en los angeles empalizada. A l. a. mañana siguiente Tuméi el Grande reprendió a su hijo. –¿No te basta con cuidar de los elefantes en los establos y cargar con las tiendas de campaña? –le dijo–. �Por qué tienes que ir a cazar elefantes por tu cuenta, si no sabes? Ahora, esos cazadores imbéciles a los que pagan menos que a mí se lo habrán contado a sahib Petersen. El niño se asustó. No conocía bien a los hombres blancos, pero sahib Petersen period para él el hombre blanco más importante del mundo. period el jefe de todas las operaciones que se hacían en el keddah, el que capturaba a todos los elefantes para el gobierno de l. a. India y conocía mejor que nadie a estos animales. –Y �qué… qué pasará? –preguntó Tuméi el Niño. –¿Qué pasará? Pues puede pasar lo peor. Sahib Petersen está loco. �Crees que si no lo estuviera andaría por aquí cazando a estas bestias salvajes? Incluso podría obligarte a cazar elefantes, y tendrías que dormir en cualquier parte de esa selva plagada de fiebres, hasta que murieras pisoteado en un keddah. Menos mal que esta locura ha terminado bien. los angeles semana que viene se habrá acabado l. a. campaña, y los que vivimos en las llanuras podremos volver a casa. Por fin iremos por caminos llanos y nos olvidaremos de esta expedición. Pero, hijo, me disgusta que te entrometas en los asuntos de esta gentuza de las selvas de Assam. Kala Nag no obedecerá a nadie más que a mí y tendré que entrar con él en el keddah; pero él es un elefante de combate, y no sirve para atar a los demás. Por eso yo me siento tranquilamente, como corresponde a un mahut… no a un easy trampero, sino a un mahut, digo… y a un hombre que recibirá una pensión por sus años de servicio. �Estaría bien que un miembro de l. a. familia de los Tuméi, domadores de elefantes, terminara pisoteado en el keddah? �Eres un mal hijo! �Un hijo malvado! �Un inútil! Ve a bañar a Kala Nag y lávale bien las orejas. Y mira si se l. a. ha clavado alguna espina en las plantas. Si no haces lo que te digo, sahib Petersen te cogerá y te convertirá en un cazador salvaje, en un rastreador de elefantes. �Bah! �Qué vergüenza! �Vete! El niño se fue sin decir palabra, pero le contó sus penas a Kala Nag mientras le inspeccionaba las plantas. –Da igual –levantando los angeles enorme oreja derecha del elefante–. Ya le han dicho mi nombre a sahib Petersen y quizá… quizá… quizá… �Quién sabe?

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